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¿CÓMO PUDO SER DE OTRO MODO ?

Reflexiones sobre la Conquista de la Nueva España a partir de los testimonios de Bernal Díaz del Castillo y de Fray Bartolomé de las Casas.


El retorno a la verdad de los hechos del siglo XVI en América implica un desafío difícil de exagerar para un chileno que se asoma al siglo XXI. Todo conspira para que se tenga una imagen deformada : la lejanía temporal, el tipo de educación recibida sobre esos hechos, la ignorancia sobre las culturas prehispánicas - más inteligible en un país como Chile, sin grandes centros urbanos ni ceremoniales en la época de la conquista , las interpretaciones intencionadamente hispanófilas o groseramente anglófilas de los textos escolares de historia, etc. Hasta que , de pronto algo sucede, un viaje a México, unas lecturas, unos testimonios que atraviesan los siglos, unas ausencias y silencios descubiertos . Y se instala en el centro del alma una resonancia peculiar, un interés, unas sospechas de que hay mucho que encontrar y mucha verdad que reivindicar. Surge la incontenible percepción de que hasta los términos mismos en que se ha trasladado esa gesta : conquista, evangelización, mestizaje, etc. merecen ser redefinidos . Se explica, mejor ahora, la dificultad para dar relieve al Sesquicentenario de esa gesta y a la pobreza de reflexión que , a lo menos en Chile, produjo ese evento.

Algo de eso es lo que acontece al autor de estas líneas. Una investigación sobre Gabriela Mistral lo lleva a Ciudad de México donde ella durante dos años desempeñó una fructífera labor junto a José Vasconcelos, a la sazón Secretario de Educación Pública. Allí el contacto con un pueblo con sabor a viejas culturas es abrumador . Pero en medio de la urbe están los vestigios del Templo Mayor, y los magníficos museos en que se conservan algunos testimonios impresionantes de las culturas maya, tolteca, azteca y otras. Hasta que caen entre manos dos libros, escritos por dos hombres salidos del mismo tronco hispano, pero cuyas vidas y carisma no pudieron ser más diferentes : Bernal Díaz del Castillo, soldado compañero de Cortés, cronista e historiador y Fray Bartolomé de las Casas, sacerdote, el primero que canta misa en las Indias recién descubiertas, religioso domínico, abogado y defensor ardiente del Derecho en esta nuevas tierras.


Presentemos, en primer lugar, una somera biografía de ambos.


Bartolomé de las Casas, nace en Sevilla en 1474. Su padre viaja con Colón en el segundo viaje y de vuelta a España lleva a un niño indígena que acompañará a Bartolomé en sus años de estudio de Derecho en la Universidad de Salamanca. Llega a tierra de América en 1502, siendo ordenado sacerdote en 1510. En 1511 pasa a Cuba. En 1514, renuncia a la encomienda que tiene y comienza su labor de denuncia frente a los reyes - primero ante los Reyes Católicos y luego ante Carlos V y Felipe II - , para defender los derechos de los indios. En 1523 ingresa a la Orden de Santo Domingo de Guzmán. Su alegato abarca al Perú, donde Almagro y Pizarro están esclavizando a los indios. En 1542, luego de haber hecho múltiples viajes, termina la redacción de su obra más conocida Brevísima relación de la destrucción de las Indias. En 1566 muere en el convento de Atocha, de la ciudad de Madrid.

Bernal Díaz del Castillo, natural de Medina del Campo (Castilla), nació en 1492 y vino a las Indias en 1514, estableciéndose luego en Cuba. Participó en dos desastrosas expediciones a la costa de México en 1517 y 1518, y finalmente retornó con Hernando Cortés, acompañándolo en toda su campaña y registrando con increíble detalle las acciones de esa campaña que culminó con el sometimiento de México y de toda la Nueva España. Sabemos que hizo dos viajes a su patria, uno en 1540 y otro en 1550. Hacia 1535 contrajo matrimonio con doña Teresa Becerra, radicándose en Guatemala, donde debe haber fallecido cerca del año 1580. La obra literaria que le dio un lugar imperecedero en la historia se titula : Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Se acepta como fecha de conclusión de la obra el año 1568, la que sin embargo, no fue editada sino hasta 1632 en Madrid. Autodidacta en todo el sentido de la palabra, nunca llegó a tener escolaridad ni secundaria ni universitaria. Su curiosidad intelectual y etnográfica, no obstante, lo llevó tempranamente , en Cuba, a aprender la lengua de los naturales.

Se trata por lo tanto de dos contemporáneos. De las Casas unos 24 años mayor que Bernal Díaz. Muchos otros rasgos los hacen semejantes, ambos eran hombre de fe católica, de respeto a su moral y de hondo sentido de la misión de la monarquía española, y, no obstante, las diferencias son más notables. Soldado uno, religioso y sacerdote el otro ; casi iletrado uno , hombre culto en todas las disciplinas de la época, el otro. Ambos dotados de una aguda sensibilidad para apreciar la naturaleza, las costumbres y el valor de los hombres, pero con diferente percepción de los derechos de las personas y de los pueblos : uno más bien justificando la conquista a partir del hecho mismo de su llegada y defensa, y otro, buscando esos justos títulos que legitimaban la presencia hispánica en América. Finalmente su anclaje en el mundo, no podía sino ser diferente, Díaz del Castillo había fundado una familia en Guatemala y sabía que sus descendientes por muchas generaciones allí habitarían, el otro monje, con voto de pobreza vivía en la presencia de Dios que lo esperaba en otro mundo.

Hay constancia de que nuestros dos personajes se conocieron personalmente , y , por lo menos, sabemos que Bernal Díaz menciona al Obispo de Chiapas en el capítulo de su historia dedicado a Cholula y que dirigió una carta a Fray Bartolomé de las Casas el 20 de Febrero de 1558, con el objeto de que lo apoyara en sus trámites para lograr el título vitalicio de la plaza en la cual era gobernador. Carta que analizaremos más adelante.

Teniendo presente estas semejanzas y estas diferencias, procederemos a un acercamiento entre ambos teniendo como punto de contacto dos obras fundamentales de cada uno de ellos, La Brevísima Relación (1542) de Fray Bartolomé de las Casas y la Historia Verdadera de Bernal Díaz (1568). El método será el de una aproximación directa y no erudita a su lectura, dando como supuesto - lo que algunos discuten - la autenticidad de los textos y la verdad de su contenido.

En una primera parte presentaremos cada obra, para compararlas en varios aspectos : 1) Opinión sobre Hernando Cortés, 2) Tortura y muerte de Guatemuz, 3) Cholula , un caso controvertido y 4) La esclavitud, 5) Las encomiendas.

 

PRIMERA PARTE.
PRESENTACION DE LAS DOS OBRAS.


Historia verdadera de la conquista de la Nueva España
Bernal Díaz del Castillo.

1.- La intención del autor

La relación se Bernal Díaz se extiende a los hechos acaecidos entre 1517 y 1568 en la Nueva España. Lo que lo mueve a escribir sus memorias es reivindicar la memoria de los verdaderos conquistadores, es decir de ese puñado de hombres que con Hernando Cortés logró el sometimiento de los pueblos de lo que hoy es Mexico, pero también Guatemala, Honduras y parte de los Estados Unidos.
Al momento de escribir su Historia Bernal Díaz , avanza ya en los ochenta años y sólo tiene cinco compañeros vivos del grupo de 550 que llegó con Cortés. Con amargura dice : "Estamos muy viejos y dolientes de enfermedades y , lo peor de todo, muy pobres y cargados de hijos e hijas para casar y nietos, y con poca renta, y así pasamos nuestras vidas con trabajos y miserias" (pag. 585)

La necesidad que siente este soldado de verificar la historia auténtica surge de varias consideraciones : a) Han surgido versiones antojadizas y llenas de inexactitudes de otros coronistas, como Gómara, que no fueron testigos presenciales ; b) El hecho de que Hernando Cortés en sus relaciones a Su Majestad se haya atribuido a él solo el mérito de la Conquista ; c) El hecho de que los auténticos conquistadores no hayan recibido la paga debida, en tierras y en indios, y que por el contrario, otros tardíamente llegados, hayan logrado tierras y títulos ; d) No menos importante es dejar en claro algunas cuestiones referentes a puntos que sin duda ya eran objeto de polémica : entre otros la esclavitud. Y este sin duda es uno de los contactos entre Díaz del Castillo y De las Casas.

No parece que, tal vez por su precaria educación, este escritor haya puesto en duda el mérito de la empresa misma. En efecto nunca duda del derecho de los conquistadores a entrar a tierras de otros señores, de predicar la fe ,de someter por la fuerza y de usar de los bienes ajenos para subsistir y para enriquecerse. El tema de los justos títulos propio de letrados no está presente , a lo menos explícitamente.


2.- La defensa de su testimonio.

En todo momento este cronista asegura que su testimonio es verídico. Y, que dejando de lado toda retórica, dirá clara y derechamente lo que vio y vivió : "Mas lo que yo vi y me hallé en ello peleando, como buen testigo de vista yo lo escribiré, con la ayuda de Dios, muy llanamente, sin torcer a una parte y a otra, y porque soy viejo de más de ochenta y cuatro años y he perdido la vista y el oir, y por mi ventura no tengo otra riqueza que dejar a mis hijos y descendientes, salvo ésta mi verdadera y notable relación..." (pag. XXXV). Y con su acostumbrada, y no fingida piedad, espera hacerlo con la ayuda de Dios : "Yo lo escribiré con ayuda de Dios con recta verdad" (Pag. 2)

La veracidad de su relato ha sido un aspecto discutido y polémico hasta nuestros días. Como era de esperar han sido escritores anglófonos quienes lo han denostado (Prescott, 1845), pero no solo ellos. Hasta hoy en México hay personas que desconfían de su relación. Interesa consignar al respecto, que el juicio de sus contemporáneos y testigos fue muy favorable, como es el caso de la carta que Ruy González, envió a Emperador el 24 de Abril de 1553.


3.- La estructura de la obra.

La obra de Bernal Díaz por lo general sigue el orden cronológico del desarrollo de los hechos en que participó. en una primera parte (Capítulo 1 al 18) narra las expediciones hechas a la península de Yucatán, a Florida. La toponimia asignada por los españoles aun subsiste en su mayor parte.
Luego viene la parte central que ocupa desde los capítulos 19 al 205 y que narra los gloriosos hechos de la expedición y conquista de Hernando Cortés. Para tratar finalmente algunos temas generales y de síntesis relativas a los indios de la Nueva España y a los conquistadores (Capítulos 206 a 214).
La obra tal como la edita Porrúa, incluye Probanzas, Reales Cédulas y Cartas dirigidas a los Reyes, y una , ya mencionada, dirigida a Fray Bartolomé de las Casas.
El estilo de la narración es directo, sin rebuscamientos. Bernal Díaz siempre usa la primera persona , pues como dicho tengo, ya he dicho en los capítulos pasados, etc.


4.- Los personajes del relato: sus retratos.

La Verdadera Historia contiene una multitud de personajes que se destacan sobre el fondo de conjuntos bien diferenciados. En primer término están los Conquistadores, grupo que integra no solo a soldados, sino a artesanos (solo varones y más adelante mujeres ) y algunos clérigos que desde el inicio estuvieron con la tropa. Luego, sin duda, están los indígenas, nativos de la tierra, con sus jefes, sacerdotes, artistas, hortelanos, etc. A los ojos de Bernal Díaz constituyen un grupo homogéneo, que casi siempre los enfrentó en batalla, y que sin embargo gracias a la astucia de Cortés se singularizaron por sucesivas alianzas. Lugar aparte dentro de este grupo ocupan los mexicas o mexicanos, habitantes de la meseta del Anahuac, que de hecho ejercían dominio sobre todas las otras etnias.

Sobre el núcleo de fondo de estos dos grupos giran satelitalmente otros grupos mas o menos bien definidos. Ellos son el poder central, de los Reyes Católicos y luego de los emperadores Carlos y Felipe, la jerarquía de la Iglesia Católica en España y luego en las Indias, las Ordenes Religiosas : los frailes Jerónimos bajo cuya tutela estaban ciertos asuntos, y los frailes misioneros y predicadores, Franciscanos , Domínicos, Agustinos, etc.

La relación entre todos ellos es bi polar. Se ejerce el poder en ultramar mediante cédulas y resoluciones, que son conocidas y las más de las veces desobedecidas en la Nueva España, por súbditos que aplican el simple principio de que una orden que desconoce el contexto en que debe cumplirse deja de ser válida en su literalidad.

Ciertamente que no hay en Bernal Díaz un análisis del uso del poder en todos estos casos. Lo que si encontramos son descripciones del choque de intereses y muchas declaraciones de la moralidad o inmoralidad de hechos . El escritor hace gala de una sana moral natural ilustrada por el evangelio, aún cuando frente a ciertas situaciones no se hace mayor problema. Este es el caso, principalmente del ayuntamiento de españoles e indígenas ( comenzando por el ejemplo abierto y patente de Cortés).

En cuanto a retratos de personajes, el arte de Bernal Díaz es sobresaliente. Su capacidad para observar detalles de las facciones, del tono de la voz y del estilo de otros ademanes, no tiene parangón en la prosa española. En una situación en que no había posibilidad de posar para buenos maestros del arte pictórica, (ni mucho menos de fotografiar), las descripciones de Díaz del Castillo son acabados retratos que hacen llegar hasta nuestros días lo idiosincrático de estos sujetos.
Pero no sólo el arte del autor se refiere a aspectos físicos, sino que abarca la personalidad completa de sus sujetos. A lo largo del relato, Hernando Cortés aparece en toda la fuerza de su inteligencia y tacto político, su codicia y anhelo de honor, su astucia para tratar y derrotar a sus enemigos, su calidad de jefe sin igual entre soldados. Por su parte los retratos de Montezuma y Guatemuz, no son menos espectaculares. Sin excepción Bernal Díaz trata al gran jefe mexicano con respeto y reconocimiento por sus excepcionales dotes personales, su señorío, su don de mando y de conducción de una cultura en su esplendor y desarrollo.


5.- Los grandes temas de la obra.

Algunos grandes temas surgen de una primera lectura de la obra de Bernal Díaz. Sin una pretensión analítica presentamos los siguientes :


5.1.- El fundamento de la acción conquistadora.

No parece que tuvieron duda alguna que los asistía la justicia, al entrar a esos territorios. Dos grandes razones los apoyaban : la predicación de la verdadera fe y por ende la salvación de las almas de esos infieles y el mandato de su Majestad Real de llevar adelante esta empresa, rescatando ( es decir apoderándose de todo el oro que fuera posible) y poblando ( uniones con indígenas) y civilizando es decir llevando hasta esas tierras las formas de vida de España. Todo lo cual - de acuerdo a la mentalidad legalista de la época - estaba debidamente certificado en documentos con firma y sello reales.

5.2.- La administración y justicia en la Conquista.

La España del siglo XV y XVI se caracteriza por el desarrollo de una filosofía política heredada del medioevo y más atrás , de la rica herencia visigoda, islámica y greco romana. No obstante, si bien las bases de esa filosofía siguen siendo las obras de Agustín de Hipona y Tomás de Aquino, las nuevas realidades de ultramar, la otredad de esos pueblos ( como dirá en nuestra época Octavio Paz) los obligan a un desarrollo nuevo, que dará origen a todo un nuevo Derecho (el Derecho Indiano).

El problema de los conquistadores será el que en muchos casos , no habrá otro recurso sino a su recta ( o no tan recta ) conciencia, ya que no habrá ni letrados, ni prelados, ni autoridad alguna para pedir consejo. En estos casos, la regla ( casi siempre ) será aplicar la legalidad de la madre patria, mucho más fundada en la confianza a la palabra dada, y al respeto de los derechos básicos de las personas y de las comunidades. Esto queda manifiesto en las alianzas, pactos y promesas que hizo Cortés tanto a indígenas como a sus mismos compañeros.

En el caso de Cortés, Bernal Díaz deja claro que durante esos primeros años, la ley era su voluntad. Y esa voluntad sería muy dura contra los mismos españoles que quisieran despojarlo de sus privilegios ( en esos casos prudencialmente ejercía su autoridad sólo contra algunos cabecillas)

Pero, una cosa era tener la autorización, para apertrechar las naves e ir tierra adentro y otra organizar esos territorios, dándoles órganos de justicia y gobierno. Bernal Díaz entrega muchas pistas para comprender la enorme dificultad que enfrentaron los conquistadores al momento de ordenar su administración. Las razones eran de tipo estructural y geográfico. El poder estaba concentrado en manos del rey y luego del emperador. Pero éste no siempre estaba en España (Valladolid y Sevilla), por largas temporadas se radicaba en Flandes, ¡ cuando no en Augusta, tal vez Tréveris en Alemania !

La dificultad se incrementaba con la injerencia del poder eclesiástico. En efecto, como bien lo entendió De las Casas, el título que permitía que España se hiciera presente en el Nuevo Mundo, provenía del mandato de Papa. Este no tenía otra finalidad que asegurar la predicación de la verdadera fe a los infieles. Por este motivo, a lo largo de todo el relato Bernal Díaz destaca la influencia ( muy negativa a su juicio ) del Obispo de Burgos en todos los asuntos de ultramar. En ese mismo orden de cosas, la Iglesia se hacía presente por medio de sus obispos y de las Ordenes Religiosas, en particular de los Jerónimos ( con los cuales De las Casas no tuvo buenas experiencias ).

La estrecha imbricación del orden terrenal (secular) con el divino, propias de la mentalidad de la Iglesia de esa época - no olvidar el concepto de cristiandad), contribuían a hacer muy difícil el manejo de los asuntos del Nuevo Mundo. Sin mencionar que las comunicaciones eran lentas y sujetas a todo tipo de problemas.

5.2.- Apreciación del autor sobre la Conquista

Bernal Díaz tiene clara conciencia de la magnitud de los hechos en que le correspondió actuar. Tan pocos hombres enfrentados a peligros nunca vistos : una naturaleza completamente extraña, grupos humanos muy organizados con formas culturales desconocidas, aguerridos y prestos a la defensa de sus tierras. Capitanes y soldados españoles dispuestos a dar la vida y a morir en manos de los mexicanos, como nunca en la historia de la Humanidad . Díaz del Castillo a pesar de su corta escolaridad, no deja se referirse a la Historia de Grecia y de Roma, paradigma de toda valentía........y no deja de sentir que los españoles en México lo hicieron mejor.

El diálogo que sostiene con la Fama (Cap. 210), es de antología y revela la amargura de esos viejos conquistadores ante su desmedrada situación presente. Todo ese relato, recuerda inevitablemente a Jorge Manrique y las Coplas a la muerte de su padre.

5.3.- Lo religioso en la Conquista.

Impresiona al lector moderno que en todo momento de su relación Bernal Díaz se muestra como un hombre de fe, con profunda convicción de que es la voluntad del Señor Jesucristo y de su Santa Madre las que guían sus pasos y los salvan de peligros que superan toda imaginación . Sus elevaciones de oración son abundantes y espontáneas. No obstante nunca presume de ser modelo de perfección cristiana. Por el contrario exalta el modelo de los frailes franciscanos, a quienes él, Cortés y todos los demás, besan de rodillas sus toscos sayales ( ante la estupefacción de los méxicanos).

Por otra parte, tampoco ésta es sólo expresión individual de un soldado. Por el contrario, lo religioso está presente en toda la hueste conquistadora. Con Cortés van sacerdotes ( Fray Bartolomé de Olmedo, Mercedario y un clérigo) que celebran la Santa Misa, predican a los infieles, aconsejan hasta donde es prudente llevar el celo iconoclasta y cuando es posible levantan altares y cruces. La misma vida diaria de los conquistadores está entretejida por el ritmo de la misa y el rezo de vísperas y por el cuidado de seguir las fiestas del Año Litúrgico ( de la cristiandad europea, que calza por estar la Nueva España en el mismo hemisferio).

Parte de su misión es entendida como un esfuerzo por llevar a los indios al cielo mediante el abandono de sus prácticas idolátricas. Porque para ellos, la vida civil y cotidiana estaba en completa armonía con la vida litúrgica y cultual. En efecto para los mexicanos, el calendario litúrgico era una sola cosa con el calendario civil que regía cosechas y otras festividades. El culto a la sangre, el ofrecimiento de corazones, las comidas de la carne de las víctimas, todas ellas eran prácticas religiosas enraizadas en la vida misma de esos pueblos.

Todo ello es narrado con gran detalle por el cronista. Bernal se fija en la indumentaria de los sacerdotes (papas), en sus prácticas, en sus templos (cues ), en sus esculturas, en el acompañamiento de instrumentos musicales, en el uso frecuente del incienso y bebidas.

Es interesante describir el modo como se presentan la fe a esos pueblos, en breves discursos evangelizadores ( kerigma ) que luego, y sin mediar mayor catequesis son acompañados de bautismo, de nuevos nombres y nuevas costumbres - las europeas de la España del siglo XVI. (Ver cap. 36, el Domingo de Ramos).

Otro ámbito en el que la influencia religiosa hispánica se manifiesta es en la toponimia. Progresivamente la toponimia indígena o bien se cambia por la toponimia cristiana ( Vera Cruz , entre otros ). La fundación de los pueblos se signa con la plantación de la Cruz , pero también de la horca ; la justicia divina y la humana cerca y hermanadas.

El esfuerzo por cristianizar, no sólo responde a una intención política y de pacificación, sino a una auténtica convicción de que esos hombres eran verdaderamente hombres y que por lo tanto sus almas debían ser conducidas a la verdadera fe y salvación. En efecto, en todo su relato, Bernal deja en claro su creencia en que está ante hombres y no animales, por muy deleznables que pudieran ser sus prácticas.

El problema con la religión mexicana surge cuando los pueblos de la tierra, comienzan a capturar conquistadores, a sacrificarlos y luego a comerlos. Este hecho marca un cambio en las tratativas y lleva a Cortés a una guerra total de dominio, que sólo cesará cuando sea dueño de Tenochtitlán.

La adhesión de los conquistadores los lleva a aceptar la forma administrativa de la Iglesia Católica del siglo XVI, ya que la autoridad del Papa, más importante que la del Emperador, se prolonga hasta esos lejanos territorios en la figura de Obispos, no siempre favorables a las decisiones seculares. Como veremos a propósito de Bartolomé de las Casas, el largo brazo de la Inquisición pretende llegar hasta esa Nueva España. Incluso Bernal Díaz consigna el esfuerzo por alejar de esos nuevos territorios a descendientes de moros y judíos , lo cual fracasó por haber tantos y nobles caballeros conquistadores en esa condición.

Los derechos sobre tierras e indios, tenían cláusulas que contemplaban solares para iglesias, conventos y cementerios. Las cláusulas testamentarias también los mencionaban con frecuencia.

5.4.- El encuentro de las culturas.

Uno de los méritos más sobresalientes de este cronista es el habernos dejado detalladas descripciones de las costumbres de los hombres de las tierras por donde fueron entrando. Si bien no poseía instrucción científica alguna, deja consignados datos del mayor interés sobre una multitud de aspectos de la vida diaria de la hueste española y de los pueblos conquistados.

La memoria de Díaz del Castillo nos deja testimonios sobre medicina, alimentación, viviendas, vestuarios, templos, artes de guerra y de paz, plantas y animales, geología y paisajes, agricultura, navegación y arte de marear, artesanías, música, libros, ciudades, puentes, acueductos, etc.

Una de las mayores satisfacciones de su lectura está en estas descripciones. El sentimiento de novedad y de diferencia respecto de lo sólito en España es constante. En un sentido muy verdadero, los españoles aprenden mucho de los pueblos de la tierra. En parte se ven obligados a hacerlo, por necesidad. Es el hecho de no tener trigo, el que los lleva a adoptar las costumbre alimenticias de esos pueblos basadas en el maíz. Pronto recibirán, el tomate, la papa, el tabaco, el chocolate, y los llevarán a Europa. La famacopea indígena e incluso sus artes médicas, tanto o más desarrolladas que las de los españoles les serán de gran utilidad .

El relato de Bernal de la ciudad de Tenochtitlán, de sus canales y de su plaza mayor (tan similar a la ciudad modelo diseñada por Leonardo ) es espléndido, así como lo es el de su zoológico y de sus huertas. Al punto que queda manifiesta la talla de la cultura que encontraban, en ningún aspecto inferior a la de la urbe castellana ( mucho más insalubre, fría y lóbrega )

La cultura se desarrolla en estrecho contacto con sus posibilidades de expresión y de codificación. Los mexicanos tenían escritura (glífica), libros, estelas y pinturas . Pero como en toda cultura predominantemente oral, su sapiencia estaba en las mentes de sus sabios, astrónomos, médicos, sacerdotes. Y, ninguno de ellos sobrevivió a la muerte violenta o a esa peor que es la perdida de los referentes cosmológicos y religiosos.
En todo caso, si bien los españoles estaban decididos a instalar su soberanía, sin mayor miramiento sobre los derechos de sus auténticos señores, y su intención era cristianizar por medio de la inculturación al modo de vida europeo, no hubo, según Bernal Díaz, ninguna intención de acabar con esa cultura, como no fuera en el plano cultual, donde se prohibió ( sin gran fruto, y por mucho tiempo) la idolatría realizada en los cues, la sodomía, la antropofagia y otras costumbres aberrantes para esos españoles.

5.5.- La esclavitud , la muerte de naturales y otras prácticas.

La esclavitud era un fenómeno conocido en la Europa del siglo XV. Se sabía que los islámicos la practicaban y que en otros lugares era cosa corriente. Pero , en un primer momento, en la Nueva España los conquistadores no tenían ninguna organización o base legal para ello. Y, precisamente éste será uno de los puntos de la polémica de Fray Bartolomé de las Casas ante los reyes, los emperadores y todas las autoridades de su tiempo.

Según Bernal, Cortés tenía mandamiento para rescatar, es decir para buscar y obtener oro ( como fuera), y para poblar es decir para consolidar asentamientos duraderos y , como consecuencia, para procrear hijos con los naturales de la tierra. Pero , muy pronto surge el fenómeno de la sumisión de los naturales bajo diversas formas, esclavitud directa, trabajo forzado, encomienda.

Según el testimonio del mismo De las Casas, los nativos de las Indias practicaban la esclavitud con cautivos de tribus enemigas. Pero según el mismo religioso, esta esclavitud era algo suave y casi consistía en entrar a la familia de sus señores con menores privilegios. Precisamente, uno de los argumentos exculpatorios de los españoles, fue que ellos tomaron como esclavos a personas, que ya desde antes eran esclavos.

A lo largo del relato Bernal Díaz entrega información sobre frecuentes regalos de indias a los españoles y sobre manumisión de sujetos que habiendo prometido lealtad a los españoles, luego la habían traicionado levantándose contra ellos. A estos se los herraba en la frente con un hierro al rojo con la letra G ( de guerra).

No obstante, pasados esos primeros años de guerra, la segunda etapa fue la repartición de tierras, con sus respectivos pueblos y personas, que sencillamente debían trabajar para sus nuevos dueños. Las duras condiciones de vida, incrementadas por las enfermedades traídas desde el Viejo Continente más que diezmaron los pueblos indígenas. Los casos más crueles se dieron en La Española y en Cuba. Posteriormente sería el caso de Perú, aún más inmoral que el de México.

Una vez concluida su relación, Bernal Díaz consagra un capítulo (Cap. 213) a la cuestión de la esclavitud, que ya se había convertido en debate público, teológico y político.


6.- Síntesis provisoria.

La lectura de la Historia Verdadera por parte de un lector del siglo XX, que se asoma al siglo XXI, es un hecho singular y nada de banal. de alguna forma remueve los profundos mantos del tiempo, haciéndonos llegar hasta lejanos antepasados en el viejo tronco ibérico. La pregunta del epígrafe, ¿Hubiera sido posible de otro modo ? de quemante que era se ha convertido en una brasa ardiente e inquietante.

Cualquiera sea la respuesta a ella, surge la figura del cronista español con una nueva estatura. El simple soldado, adquiere caracteres de héroe no tanto por su proeza guerrera, sino por la redacción y ensamblaje de un relato sumamente interesante, directo y muchas veces ingenuo, en el cual puede haber detalles sujetos a controversia, pero que en su conjunto sigue constituyendo una fuente única e insustituible.


Brevísima relación de la destrucción de las Indias.
Fray Bartolomé de las Casas.


1.- La obra literaria de Fray Bartolomé.

De las Casas era un hombre culto con fuerte formación en filosofía, teología y ambos derechos. En 1501 había obtenido una Licenciatura en Derecho en la Universidad de Salamanca y con toda seguridad para la colación de ordenes sagradas había estudiado filosofía escolástica y teología. Esta preparado, por lo tanto, para una activa vida de estudio, polémica y preparación de libros. No extraña por tanto que su obra escrita sea rica en número, aunque breve en sus textos.
En 1536 escribe De unico vocationis modo en el que defiende la unidad de género humano y el modo como debe hacerse oír el llamado a la fe . En 1541, presenta los Dieciseis remedios para la reformación de las Indias, propuesta que implica la supresión de las encomiendas. El 8 de Diciembre de 1542, concluye en Valencia la Brevísima relación de la destrucción de las Indias. En 1552 publica en Sevilla sus Tratados, la Apologética Historia y la parte de la Historia de Indias que logró escribir.


2.- Su pensamiento.

En muchos sentidos De las Casas es una frontera entre un mundo de herencia aristotélico tomista y las nuevas ideas de un renacimiento. Gregorio Weinberg, que prologa la edición de Brevísima, publicada por EUDEBA en 1966, dice lo siguiente :

El análisis del pensamiento del Obispo de Chiapas tiene excepcional interés, desde el punto de vista de la historia de las ideas. Importa mucho conocer sus vinculaciones con la antigüedad clásica, percibir las influencias renacentistas, y al través de las polémicas agudas y sutiles, la confrontación de los conceptos de los contendientes con la cambiante realidad, y el complejo juego de los intereses de la Corona, Iglesia, señores feudales españoles, encomenderos americanos y restantes grupos sociales. Las Casas impugnaba la teoría de la servidumbre natural fundada en razones de origen aristotélico y tomista ; afirmaba, basándose en múltiples argumentos de desigual importancia pero parejo interés, la esencial racionalidad de todos los hombres ; sostenía la capacidad y habilidad de los nativos del Nuevo Mundo ; dejaba sentada su convicción de que el progreso de las instituciones indígenas les permitiría ponerse, con el tiempo, a un nivel semejante al de los europeos ; la docilidad y educabilidad , eran argumentos no menos decisivos.

De las Casas no estaba sólo en estos planteamientos, ya antes, Francisco de Vitoria había afirmado la racionalidad de las instituciones y formas de pensar de los pueblos de las Indias.
Y, si bien las ideas y los argumentos fueron y son de profundo interés, hay consenso que en cuanto a números y estadísticas, referidas a los crímenes y datos demográficos, el autor de la Brevísima tuvo un conocimiento muy poco preciso, aún cuando sus afirmaciones sea tajantes.


3.- Diseño y formato de la Brevisima Relación.

El destinatario de la obra es el muy alto y muy poderoso señor el Príncipe de las Españas Don Felipe nuestro señor. Y, el motivo del envío de este escrito es claro : evitar que su Majestad , se haga cómplice de crímenes nefandos, y no permita en lo futuro ninguna actividad de aquellas que caen bajo el título de Conquista.

Escribe a petición del Arzobispo de Toledo, para que Felipe II las lea y no sea parte de crímenes que esas conquistas perpetraban y no las autorice por sus decretos y cédulas : las cuales no se les podía conceder sin violación de la ley natural y divina y, por consiguiente gravísimos pecados mortales, dignos de terribles y eternos suplicios.

El texto está organizado en una síntesis del argumento, un prólogo y un conjunto de breves relaciones que refieren los hechos de la conquista en las islas : Española, San Juan y Jamaica, Cuba, y luego la Tierra Firme, Nueva España, Florida, Yucatán, Cartagena, Venezuela, Mar del Plata , Nuevo Reino de Granada, Perú y otros lugares.

La mención de los lugares es más bien general y la relación de los hechos a veces es por propio testimonio y en otras ocasiones por oídas.


4.- Temas tratados.

Los variados temas abordados por De las Casas, pueden agruparse en los siguientes conjuntos : 1) Despotismo , tiranía y codicia de los gobernadores y residentes en esos territorios ; 2) Crueldades cometidas contra personas : torturas, flagelaciones, asesinatos, robos ; 3) Muerte masiva de aborígenes y despoblamiento de grandes territorios ; 4) Pérdida de bienes, y pobreza general ; 5) Esclavitud ; 6) Castigos divinos y reparación por los crímenes ; 7) Análisis y demostración de la falta total de fundamento de lo obrado.

En todos estos asuntos De las Casas relata casos y situaciones , que sin tener la realismo de las descripciones de Bernal del Castillo, apelan a los sentimientos de humanidad del lector y conmueven.


5.- Los títulos y los límites del imperio español.

Si bien la Brevísima Relación no tiene la forma de un tratado escolar con argumentos en forma silogística, conocemos las ideas básicas de De las Casas por otros escritos, en particular por el de las Treinta proposiciones jurídicas, redactadas a requerimiento del Emperador, para que fuesen entregadas al Consejo de Indias (1552). A continuación presentamos de modo abreviado algunas de las proposiciones.

a) Todo el poder que Jesucristo depositó en los sucesores de Pedro, está ordenado a que se predique la verdadera fe. Para el Sumo Pontífice es una obligación la predicación del evangelio a todos los hombres, sin distinción alguna.
Para los efectos de esa predicación, el Vicario de Cristo, dividió y puede dividir , entre los príncipes cristianos, los reinos y provincias de todos los infieles de cualquier infidelidad, o secta que sean..(VII)
b) El poder que tienen los reyes cristianos emana de esa autoridad y de ninguna otra y la finalidad sólo es una : el bienestar de los infieles, que no de los cristianos príncipes. (VIII).
c) Entre los infieles hay verdaderos señores, reyes y príncipes, y el señorío y dignidad, y preeminencia real les compete de derecho natural y de gentes, en cuanto el tal señorío se endereza al regimiento y gobernación de los reinos, confirmado por el derecho divino evangélico ; lo mismo a las personas singulares el señorío de las cosas inferiores, y por tanto en el advenimiento de Jesucristo, de los tales señoríos, honras, preeminencias reales y lo demás no fueron privados en universal ni en particular ipso facto nec ipso jure. (X , subrayado nuestro).

En la siguiente proposición De las Casas declara que quien contradijera la recién enunciada, caería en herejía. Y agrega , Es así mismo impiísima, iniquísima, y causativa de innumerables robos, violencias y tiranías, estragos y latrocinios, daños irreparables y pecados gravísimos, infamia , hedor y aborrecimiento del Nombre de Cristo y de la religión cristiana, y eficacísimo impedimento de nuestra católica fe ; muerte , perdición y jactura de la mayor parte del linaje humano ; damnación certísima de infinitas ánimas, y finalmente, de la piedad, mansedumbre y costumbre evangélica y cristiana, cruel y capital enemiga. (XI).

d) Ningún pecado de idolatría , ni otro grave, que pudiere existir en esos infieles, justifica esos despojos.
e) La negación de la fe, no es motivo para la conquista. Pero admite que se podría usar la fuerza contra los que maliciosamente y reiteradamente impidieren la predicación de la fe.
f) La calidad de apóstoles arquitectónicos de las Indias que poseen los Reyes Católicos, les ha sido dada por el Vicario de Cristo, luego que dieron prueba de su fidelidad en las guerras con los mahométicos y la recuperación del Reino de Granada. (XV) .
g) Bajo el universal y soberano imperio de los Reyes de Castilla, se compadece tener los reyes y señores naturales de ellas su administración, principado, jurisdicción, derechos y dominio de sus súbditos pueblos o que política o realmente rijan.(XVIII).
h) En caso de rehusar el bautismo, no pueden ser por ningún juez o justicia punidos. (XIX)
i) Sojuzgarlos primero por guerra es forma y vía contraria a la ley y yugo suave, y carga ligera, y mansedumbre de Jesucristo. Es la propia que llevó Mahoma y que llevaron los romanos... es la que tienen hoy los turcos y moros...y es por tanto iniquísima, tiránica, infamativa del nombre melífluo de Cristo..(XXII).
j) Los Reyes de Castilla siempre prohibieron las guerras contra los Indios de las Indias. Pero sus órdenes nunca fueron cumplidas. Por lo tanto todas las conquistas son nulas y de ningún valor ante ley divina , ni humana. (XXV-XXVI)
k) Esos mismos reyes deben procurar el gobierno de esas gentes, conservadas sus justas leyes y buenas costumbres que tenían algunas, y quitadas las malas que no eran muchas....todo lo cual se quita y suple principalmente con la predicación y recepción de la fe. (XXVII).
l) El peor de todos los inventos, fue el repartimiento y encomiendas de aquellas gentes. Las encomiendas han sido la causa principal de crueldades, robos, expoliaciones y muerte de naturales. esta institución nunca paso por la mente de los Reyes , pues Dios Nuestro señor crió los dichos indios libres y no sujetos.
m) A Cortés se le dijo claramente, que no hiciese encomienda, ni repartimiento, ni depósito alguno de indios en españoles, sino que los dejases vivir libremente como sus vasallos en estos reinos de Castilla viven. Sin embargo Cortés no cumplió nada por lo mucho que a él le iba en ello. (Ib.)
n) A quienes han cometido estos pecados y siguen en poder de indios, no se les debe dar la absolución en confesión, a menos que se arrepientan , restituyan y reparen los males hechos. Porque ninguno de éstos tales conquistadores tiene un sólo maravedí que sea suyo (Cuarta Regla). Entre las acciones reparatorias : dar la libertad inmediata (por acto público y ante escribano), pagar cada mes o año servido. En caso de no tener esos medios , el conquistador es obligado de se hacer esclavo para libertar al que injustamente vendió por esclavo. (Nona Regla).

El argumento basal de todo su alegato , supuesto en todas las proposiciones anteriormente expuestas, es el referido a la calidad de verdaderos hombres de los naturales de Indias, dotados de alma y por ende de razón y libre albedrío ; no considerando que son hombres y tienen ánimas racionales.

SEGUNDA PARTE :
VISIONES ANTAGONICAS.


Corresponde ahora que tenemos información sobre estos dos súbditos de sus católicas majestades y de sus obras, y sabemos que coincidieron en el espacio y en el tiempo, sintiéndose parte de una misma gesta y que en cuanto escritores de alguna manera se refirieron a los mismos hechos, subrayar el modo como en ciertos hechos particulares tuvieron expresiones diferentes, contrarias o contradictorias. Es nuestra intención abordar una selección de temas.


1.- Hernando Cortés.

1.1.- La presencia de H.C. en la obra de Bernal Díaz es permanente por el lugar protagónico que en ella ocupa. No obstante es en el capítulo 204 donde se expresa con mayor latitud.
Este cronista casi nunca emite un juicio adverso a su capitán, por el contrario destaca su calidad personal, militar y de gobierno mencionándolo como un, valeroso y esforzado y venturoso capitán. Con gran lucidez respecto de la situación desmedrada de un puñado de hombres - tal vez unos 500 - frente a multitudes, tan ajenas en cuanto a costumbres , como en cuanto a la geografía y relaciones entre ellos, B.D. presenta a Cortés como un hombre hábil, justo y capaz de enfrentar la guerra y la paz, con igual sabiduría.

No se le escapan los flancos más humanos del capitán : gustaba de mujeres, de buena ropa y comida : En todo lo que mostraba, así en su presencia como en pláticas y conversación, y en comer y en el vestir, en todo daba señales de gran señor. (Cap.204).

Discretamente Bernal Díaz se excusa de opinar de algunas muertes misteriosas, como la acaecida con su mujer, llamada La Marcaida, la que vino de Cuba cuando la Nueva España estaba pacificada. Pero no deja de mencionar algunos cálculos de Cortés que le permitieron quedarse con mayor parte del botín que la que le correspondía (Parece que separaba el tercio del rey, y luego un tercio para sí, dejando lo que quedaba para sus compañeros.

Su relación con sus soldados y capitanes era buena, era de afable condición con sus capitanes y compañeros, especialmente con los que pasamos con él de la isla de Cuba la primera vez. (Ib.) Era hombre capaz de hacer versos, poeta, y de buena retórica. No sólo eso sino que rezaba por las mañanas en una horas y oía misa con devoción....y era limosnero. Cuando juraba decía ..¡.en mi conciencia ! (Ib.) Por otra parte consigna que los frailes Jerónimos, a quienes la corona había encomendado los asuntos de Indias en el terreno, afirmaron que no se nos podía poner en culpa...(Cap. 55)

En síntesis el relato del soldado revela afecto y respeto por su capitán que permitió que él y otros compañeros llevaran a cabo la magna obra de la conquista.

1.2.- La presentación que hace De las Casas del capitán español es diametralmente opuesta. En primer lugar en Brevísima relación, aun sin mencionar su nombre, se refiere a Cortés como al tirano, bajo cuyas órdenes se realizaron toda suerte de maldades y crímenes. En efecto, desde el año 1518, en la Nueva España se han cometido tantos y tales estragos y crueldades, y matanzas y destrucciones, despoblaciones, robos, violencias y tiranías...que todas las cosas que hemos dicho no son nada en comparación con las que se hicieron ..Más adelante en su Tratado De las encomiendas (1552), dirigido a Carlos V, se refiere expresamente a Hernando Cortés diciendo que desobedeció claras órdenes de su Majestad, que prohibían las encomiendas , y el pecador por su propio interés no lo quiso hacer, engañándose al Rey que creía que se le estaba obedeciendo.

No cabe duda, pues, que Bartolomé de las Casas estaba seguro de que Cortés había sido un tirano cruel y homicida de gentes inocentes, que había desobedecido las órdenes reales y que ante Dios y los hombres era culpable. Su conquista no valía nada porque había sido edificada sobre la sangre derramada criminalmente.
2.- Tortura y muerte de Guatemuz.

Este es uno de los hechos que narran ambos autores. Bernal Díaz en el capítulo 157 y De las Casas en el capítulo sobre Tierra Firme . Como es de esperar el fraile domínico expone el caso con gran acopio de detalles subrayando la crueldad de los expoliadores. Por su parte Bernal Díaz también manifiesta humanidad al reprobar el hecho.

El caso fue que una vez conquistada la ciudad de Tenochtitlán se procuró que Guatemuz entregara todo el oro del tesoro de Montezuma y por no haberlo en la cantidad esperada, los señores de la Real Hacienda decidieron darle tormento. Y dice Díaz, que ciertamente mucho le pesó a Cortés y aún a algunos de nosotros que a un señor como a Guatemuz le atormentasen por codicia del oro...

De esta identidad de apreciaciones surge una visión nueva : Cortés y sus compañeros no estaban exentos de humanidad y de sentimientos nobles que muchas veces se hacían manifiestos.


3.- El caso de Cholula

De las Casas narra la matanza de Cholula con gran detalle . Se trata de una vision completamente distinta a la de Bernal Díaz. Para el primero se trató de una matanza despiadada sobre seguro, para el segundo de una maniobra desesperada en la que los españoles se jugaron la vida.
Bernal Díaz en su capítulo 83, escrito, como sabemos con posterioridad a la Brevísima, se hace cargo de las palabras del religioso : digamos que estas fueron las grandes crueldades que escribe y que nunca acaba de decir el Obispo de Chiapa, fray Bartolomé de las Casas, porque afirma que sin causa ninguna, sino por nuestro pasatiempo, y porque se nos antojó, se hizo aquel castigo, y aún dícelo de arte en su libro a quien no lo vio ni lo sabe, que les hará creer que es así aquello y otras crueldades que escribe, siendo todo al revés.

Agrega que ganado México, llegaron a Cholula un grupo de religiosos franciscanos para investigar lo sucedido, conversando con los mismos papas y viejos de aquella ciudad, y hallaron ser ni más ni menos que en esta relación escribo y no como lo dice el obispo.

4.- La esclavitud.

Comparado con los anteriores, este tema es uno de los más polémicos y centrales (no nos referimos a las encomiendas ). La posición del Obispo de Chiapas es clara y tajante : la esclavitud no pudo en el pasado ni podía justificarse en el futuro de modo alguno. Bernal Díaz, en uno de los últimos capítulos de su extensa obra, se hace cargo de esas opiniones eclesiásticas y trata de justificar lo hecho , así como asegurar que se rompieron los hierros.

Este tema está tratado en la Historia Verdadera en su Capítulo 213, titulado : Por qué causa en esta Nueva España se herraron muchos indios e indias por esclavos , y la relación que de ello doy.

Argumenta Díaz

1º) que si herraron esclavos fue con autorización de su Majestad. Y para contextualizar este argumento, en el mencionado capítulo, hace un recuento de los trabajos y batallas librados hasta la conquista de la ciudad de México. Las cifras son elocuentes , luego de derrotar a Narvaez , Cortés llega a la ciudad con unos 1300 soldados, de los cuales en las batallas de los puentes nos mataron y sacrificaron y comieron sobre 862 españoles,.....de modo que escapamos de aquella derrota 440 soldados y 22 caballos (Noche Triste). Fue en ese momento cuando acuden a la Real Audiencia y a los frailes Jerónimos, en la ciudad de Santo Domingo, para que les den licencia para que de los indios mexicanos y naturales de los pueblos que se habían alzado y muerto españoles, que si los tornásemos a requerir tres veces que vengan de paz , y que si no quisiesen venir y diesen guerra, que les pudiésemos hacer esclavos y echar un hierro en la cara, que fue una guerra como ésta. Cosa a la que accedieron.

2º) Luego hace ver que la práctica de la esclavitud era corriente entre los pueblos de la Nueva España desde antes de la llegada de los españoles : y que los vendían y contrataban con ellos como se contrata cualquier mercaduría ......y que traían sobre quince y veinte juntos a vender atados con colleras y cordeles muy peor que los portugueses traen a los negros de Guinea.

3º) Hubo preocupación por parte de Cortes de que se herrara esclavos con justo título, que para Bernal Díaz significa o bien que ya era esclavo, o bien que había traicionado su alianza con los españoles. Pero como en ausencia de Cortés ( de conquista en Honduras ) hubo tantos litigios y escándalos sobre esta materia , que en la villa de Guazacualco, donde Díaz era vecino, se quebró el hierro y se suplicó a las autoridades por vía de bien consejo, que luego se mandase expresamente que no se herrasen más esclavos en toda la Nueva España.

Este capítulo 213 de la Historia Verdadera tiene el sabor de una respuesta a los planteamientos de Fray Bartolomé y de otros religiosos que se opusieron con diversos argumentos al sometimiento de los indios por la vía de la esclavitud.


5.- Las encomiendas.

No parece que Díaz se haya pronunciado sobre el tema de las encomiendas , pero es claro que entre los derechos que defendía como conquistador y de los primeros, estaba el tener buenos pueblos de indios, con tierras y mano de obra abundante. Tanto él, como todos los otros compañeros de Cortés tuvieron en cuenta el provecho pecuniario y emitieron ácidas críticas a la codicia del mismo Cortés y a la desigualdad de trato , especialmente con los nuevos llegados, quienes medraron por sobre estos primeros conquistadores.
Díaz alega, en su ancianidad, que no tiene dinero suficiente para la dote de varias hijas casaderas, cosa de gran importancia en ese y todos los tiempos.

En todo caso, en su carta al Obispo de Chiapas, Fray Bartolomé de las Casas, habla de los padres domínicos en los pueblos de mi encomienda.

TERCERA PARTE
CONVERGENCIAS Y RELACIONES ENTRE AMBOS .

Lo que antecede podría dejar la impresión de que estamos ante dos personajes polarmente opuestos. Uno conquistador despiadado y otro seguidor Jesucristo pobre y manso. La verdad de la historia es muy otra. Si bien hemos destacado aspectos antagónicos de ambos, no es menos verdadero que hay claros testimonios del respeto mutuo y de la comunión en algunos aspectos de justicia y convivencia.

Nos parece que estos testimonios se encuentran con preferencia en las cartas que nos quedan de Bernal Díaz y que están publicadas en la edición de Porrúa que hemos utilizado.

Se conservan a lo menos cuatro cartas del cronista que son de indudable interés para nuestro tema. Nos referiremos en algún detalle a dos de ellas.


Carta de Bernal Díaz del Castillo a Fray Bartolomé de las Casas.

Toda esta relación que hemos establecido entre Bernal Díaz y de las Casas se consolida con la lectura de una carta dirigida por Díaz al entonces Obispo de Chiapas, afortunadamente conservada.

La carta está fecha en Guatimala, el 20 de Febrero de 1558. Bernal Díaz, menciona a De las Casas que la carta está precedida por un conocimiento de más de cuarenta años. Y, con mucho respeto lo reconoce como padre y defensor de estos pobres indios. A la sazón el cronista dice estoy viejo y muy cargado de hijos é de nietos, é de mujer moza....soy regidor de esta ciudad.

El motivo de la carta es denunciar algunos abusos cometidos en su territorio, por españoles que han engañado a los indios haciéndoles prometer prestaciones en términos que ellos no entendían de modo alguno, para después exigírselas desmedidamente. En particular solicita a De las Casas que ponga en manos de los frailes domínicos la justicia en estos asuntos, lo que de paso permite comprobar la importancia de la presencia de órdenes religiosas en esa Nueva España. De paso, solicita para sí alguna carta o colecta para que sea favorecido ya que realmente lo necesita.


Carta de Bernal Díaz al Emperador Carlos V.
(22 Febrero 1552)

Díaz escribe al Emperador Carlos V, sobre abusos y desobediencias cometidas en la Nueva España, en un texto que en muchos aspectos da razón a De las Casas.

En primer término, la presencia de españoles no ha mejorado las cosas en esas tierras : Sepa V.M., que como he dicho, hay necesidad en esta tierra que haya justicia, porque cuando estaba muy sin concierto iba mejor encaminado, así para los naturales como para la buena perpetuación de ella..

El tema de la carta son los tributos exigidos a cada pueblo en indios, según normas emanadas del mismo emperador y las ayudas que deben recibir los descendientes de conquistadores, todas las cuales son ignoradas por inicuos gobernadores. El desprecio de algunos llega a decirles : ¿Quién os mandó venir a conquistar ? ¿Mandóos S.M.? Mostrad su carta..

CONCLUSION


Debemos reconocer que la pregunta con que hemos encabezado nuestras reflexiones, es más un ejercicio intelectual que un interrogante preciso con una respuesta clara y con sentido práctico, a lo menos retrospectivo. De todos modos consideremos posibles respuestas.

Las principales alternativas de respuesta son dos : 1) No hubo otro modo; 2) Hubo otras posibilidades si se hubieran cumplido ciertas condiciones.

Según algunos , en efecto, no hubo posibilidad de que las cosas sucedieran de otro modo que como acontecieron. Fundamento : la codicia humana, la improvisación, la lejanía de los jerarcas en las cortes europeas, la novedad total (Otredad, dijo Octavio Paz ), la falta de experiencias modeladoras, la lentitud de las comunicaciones, etc.

Y, más que eso, el marco jurídico español completamente inadecuado para regir esas nuevas situaciones - no olvidar que en España sobrevivía un régimen feudal que casi sin variación fue trasladado al Nuevo Mundo ; el intrincado juego de influencias entre el orden religioso y el secular, propio de un régimen de Cristiandad, en que el Pontificado tenía poder temporal.

A nuestro juicio, estas dos últimas consideraciones son las decisivas para que se desarrollara una Conquista que en la práctica destruyó a los pueblos originarios, creando unas condiciones de sometimiento cuyos efectos aún son perceptibles después de 500 años.

Según otros, y entre ellos el mismo Bartolomé de las Casas, se pudo actuar de otro modo si se hubieran cumplido algunas condiciones : a) Acatamiento efectivo de las ordenanzas reales, casi siempre sanas y justas ; b) Cercanía física y comunicacional de los jerarcas al terreno de los hechos ; c) Disposición de los españoles a trabajar y no a ser servidos por los naturales ( De hecho, De las Casas intentó promover la venida de labradores y agricultores españoles, sin resultado) d) Vigencia de un ordenamiento social acorde con el Evangelio (Faltarían todavía 400 años para que la Iglesia Católica diera forma a su Doctrina Social ) e) Respeto a la calidad verdadera de reinos de las organizaciones sociales de los indios, etc.

Tal vez con las técnicas modernas se podría simular ese escenario de una Conquista no conquistadora, para analizar en detalle su factibilidad. Pero, ¿cuál sería la utilidad ? Los actores ya no pueden ser llevados ante ningún tribunal internacional, las reparaciones son difíciles, la experiencia ya no puede ser replicada - no hay Nuevos Mundos para conquistar - ¿ o los hay ?

No obstante hay gestos que podrían restañar heridas en todos quienes son directos descendientes de los habitantes pre hispánicos : uno de ellos es la suplica por perdón. Si los actuales jerarcas de los pueblos dominadores pidieran perdón a esas etnias , no sería un gesto banal. Menos lo sería si lo acompañaran de reparaciones efectivas.

Queda por lo tanto la pregunta y la duda, para todos los que pertenecemos a esa familia Iberoamericana del 2001, en la que la presencia de los pueblos pre hispánicos es muy real, y en la que el mestizaje es más patente todavía. Tal vez esa angustia que surge del conocimiento de esos hechos, acaecidos hace tanto tiempo, pueda ser motivo de otros dos interrogantes : 1) Si yo hubiera estado en el lugar de esos ancestros españoles ¿ cómo hubiera actuado ? No podemos eludir una respuesta condenatoria : tal vez hubiera sido incluso peor; y 2) ¿Qué podemos hacer hoy día para refundar esa gesta y sentar la bases de un orden más justo en los pueblos de ese Nuevo Mundo, que es nuestro Mundo ? Creemos que estas dos sugerencias ya, de suyo, justifican nuestro interrogante.


Viña del Mar, Mayo 2001.