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EL SCOUTISMO DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA TEORIA
PEDAGOGICA


La oportunidad de trabajar como académico en una institución que forma profesores y a la vez el haber tenido la experiencia de la vida scout, permite mirar la educación y el rol del profesor con ojos diferentes.

Como para muchos scout de mi generación, el encuentro con el scoutismo en cuanto fuerza pedagógica se produjo en el Colegio Notre Dame (Santiago), alrededor del padre Robert Polain. Allí, en la sabiduría tranquila de ese sacerdote belga, aprendimos una historia scout diferente, y encontramos a los camaradas de ruta que a lo largo de toda una vida formarían una estrecha fraternidad.

Hubo otros jefes scout que conocieron mejor que yo a Polain, pero para mi, en la puerta de la juventud significó un camino abierto a una nueva forma de ver la vida , tanto la propia como la de los que serían mis alumnos. Lo que había sido casi exclusivamente excursionismo, se convertía en una senda de desarrollo personal, que de la Manada a la Ruta, pasando por la Tropa tenía un estilo inconfundible. Polain tenía un arte singular para revestir de seriedad lo pequeño, para despertar el símbolo en lo trivial, para crear la fraternidad en el juego y la danza, para reconocer la importancia del gesto educador y para fundar en una exigente psicología toda esa pedagogía.

Traía a Chile el bagaje de la psicología francófona de la época, y la fuerza de la intelectualidad católica de la primera mitad del siglo. Había sido la época de L'Ecole de Roches (Demolins, 1899), de Ellen Key (1849-1926) que había proclamado "el siglo de los niños", y de Adolphe Ferrière . No en vano, Claparede (1873 - 1940) había formulado sus principios sobre la Escuela Activa y la Educación funcional y Ovide Decroly (1871-1932) había innovado profundamente en la metodología de enseñanza de la época. Era la época en que Jean Piaget alcanzaba el apogeo de sus experiencias y su teoría sobre los estadios evolutivos del niño se daba a conocer.

Su generación se había templado en los difíciles tiempos de la Segunda Guerra Mundial y había vivido el drama de los hermanos scout que se enfrentaron en el campo de batalla. De su patria, había llegado a Chile Chico cerca de Aysén y luego a Santiago, donde a poco andar había fundado un colegio diferente de todos los otros, con un proyecto educativo esencialmente distinto, el colegio Notre Dame. En una época en que ni siquiera se hablaba de Proyecto educativo, Gonzalo Gutiérrez, Jorge Gray, Aburto y Polain y muchos otros, daban forma a un nuevo colegio, en el que la filosofía scout era la columna vertebral de todo el proyecto.

En el Roberto Polain, parafraseando a Gonzalo Gutiérrez: El scoutismo había llegado a ser una forma de vida, modo de pensar y de ser, método educativo basado en una visión del hombre y de las cosas. 1. Y, por lo mismo, por ser un estilo de vida más hondo que las características generacionales y los contextos sociales, era que su fuerza y altura impregnaban la vida de un hombre adulto y maduro, siendo para nosotros un modelo al cual aspirar.

A partir de esos años, para el que habla, el movimiento siguió siendo algo profundo y vital, infundiendo espíritu a muchas actividades personales. Como otros ruteros, desde lejos he visto el extraordinario florecimiento de lo que hoy se llama la Asociación de Guías y Scout de Chile. Es por eso que hoy al revisar delante de ustedes estas notas personales, siento que cumplo con un deber de gratitud, ya que debo al scoutismo algo grande e inefable.

¿Cuál es el tema que quiero perfilar? Quisiera esbozar algunas de las líneas maestras del movimiento scout en cuanto instancia pedagógica. Lo haré tomando como referencia no sólo el pensamiento del fundador, sino sobre todo la forma como se recepcionó en Europa, y particularmente en los países de habla francesa.

El objetivo o intención de estas ideas es mostrar que el scoutismo fue, es y ser una estrategia pedagógica de primera magnitud y que como tal merece ser conocida en los centros formadores de futuros profesores. Y que en cuanto estrategia pedagógica tiene una base teórica que se vincula a las más innovadoras corrientes de su época. Un método cuya envergadura es mucho mayor que la de una simple actividad extraprogramática que se desarrolla al margen de las actividades lectivas y que por el contrario tiene potencialidad como para reformar desde adentro la escuela.

1.- El scoutismo como "Movimiento" juvenil.

Inicio estas reflexiones con una aproximación al scoutismo como movimiento y como movimiento de juventud. De este modo rescato una expresión que corrientemente está en boca de muchos. De hecho, pues, entendemos que pertenecer a la Asociación o simplemente ser scout por haber hecho la Promesa, es algo más que ser parte de una organización o institución. ¿Pero de qué se trata?

El sólo hecho de mencionar el término "juventud" desata polémica. ¿Acaso el movimiento no trata con personas de todas las edades: desde lobatos a ruteros de tercera y cuarta edad?. Es verdad, pero quisiera sostener que la esencia del movimiento se vincula a una cierta concepción de lo que es ser joven y de lo que es la juventud, como etapa de la vida humana y que precisamente la originalidad del scoutismo es haber rescatado esa esencia de lo juvenil para iluminar un camino de formación que en definitiva abarca toda la vida. Es decir que, por ejemplo, la generación scout que represento, sin duda lejana a lo que llamamos juventud, seguimos viviendo una valores y actitudes asociados a la etapa juvenil, trasladados, y adaptados a tareas adultas. De algún modo al pasar, como dijera el inolvidable Andrés Bansard de Fays (1967) en Del juego a la vida, hemos seguido haciendo de esos valores y principios nuestra carta de ruta.

Hablemos pues de lo juvenil. Al respecto es posible afirmar que no existe una definición válida para la etapa juvenil en todos los contextos socio-culturales. En efecto, si siguiéramos un camino fácil y dijéramos que juventud es la fase que se sitúa entre la pubertad y la edad adulta, no solucionaríamos en verdad el asunto, ya que podríamos preguntarnos nuevamente: ¿qué es ser adulto?. Y la respuesta a esta pregunta estaría igualmente mediatizada socio-culturalmente. Hoy día en Chile, en verdad, ser algo muy diferente ser joven para un mapuche, que para un poblador de la Pintana, o para un joven que vive en el barrio alto de Santiago. En nuestro país, para ver un caso cercano, este concepto ha cambiado recientemente a lo menos en el plano jurídico. En efecto la edad para ser responsable civilmente ha "bajado" de los 21 años a los 18 años.

Para quienes estudian este tema, sea desde el punto de vista sociológico o pedagógico, existe cierto consenso en afirmar que así como la idea de niñez se acuña entre los siglos XVI y XVIII, la idea de juventud es una creación europea del siglo XVIII. Zinnecker (1987): "Si se quiere fechar el comienzo del concepto moderno de juventud hay que mencionar el año 1762, año en el que Rousseau publica "Emilio o la educación", la teoría pedagógica-evolutivas de un joven modelo. La concepción moderna de la juventud tiene su origen en esta obra, que fue por lo demás prohibida en un principio por la censura del Ancien Regime. El proyecto de Rousseau contiene ya todos los elementos determinantes esenciales del concepto de juventud característico de la época presente" .2.

A partir de este momento lo juvenil aparece como un objeto de estudio y de preocupación, a lo menos en cuatro áreas: la juventud como valor social, la juventud como dominio pedagógico, la juventud como moratoria y en cuarto lugar, la juventud como fase productiva de evolución que encierra una crisis y la superación de ésta. (Zinnecker, ib).

Escapa del objetivo de esta ponencia, entrar más afondo en este tema, pero debemos detenernos en los dos primeros aspectos. En cuanto al primero, que se vincula estrechamente con la idea de "movimiento", tomamos contacto con Eduardo Spranger, cuyo hermoso libro Psicología de la Edad juvenil (1924), mantiene hoy día toda su fuerza.

Spranger en su libro narra una anécdota reveladora. Tenía correspondencia con una niña de 17 años. En una de sus cartas ella, refiriéndose a una fiesta estudiantil que terminó con una paseo en bote, de madrugada, le contaba: "Todo estaba en silencio alrededor; ninguno de nosotros hablaba ni una sola palabra". Para Spranger, esa corta frase fue el signo revelador de una maduración que separaba dos épocas psíquicas. Estaba ya ante una adolescente: " un niño no oye el silencio" .3. Nosotros en el movimiento hemos desarrollado una pedagogía del silencio, apoyándonos, tal vez sin saberlo, en esta certeza del sabio alemán. Y a reglón seguido, agrega lo que para él son las características esenciales de la nueva "organización psíquica" del joven: a) El descubrimiento del yo; b) La formación paulatina de un plan de vida; el ingreso a las distintas esferas de la vida. Con esta claro modelo podríamos avanzar en una mucho mayor intelección de lo que son nuestros jóvenes.

Cada uno de estos puntos daría para una interesante reflexión: es la época de las grandes preguntas. El niño preguntaba: ¿Dónde estaba yo antes de nacer?. El joven pregunta: (¿Por qué existo yo?) Aparece, pues, una dimensión metafísica desconocida antes.

Pero es sobre todo en el terreno de la apropiación de un plan de vida, donde el joven siente mayores conflictos. Es una tensión suprema entre querer seguir siendo jóvenes y al mismo tiempo querer ser adultos. Esto muchas veces cristaliza en formas rupturistas con el mundo adulto y con toda vida, pero, también se cataliza como Movimiento de Juventud. En esta forma, los jóvenes crean su mundo y desarrollan una sociedad propia, que no se cierra totalmente sobre si misma, ya que se proyecta hacia una obra.

Vemos, pues, qué entendemos por "movimiento de juventud o juvenil". Es as! que el movimiento de juventud que nace en Europa en el siglo XIX, se inserta en una época de grandes cambios, en que las viejas certezas se tambalean y en que las generaciones anteriores ven fracasar sus proyectos sociales y políticos. Una generación crea códigos y valores diferentes a la anterior. El aspecto generacional toma fuerza. Es la época del romanticismo europeo, del redescubrimiento de la naturaleza, de la nueva valoración de la cultura popular, de las tradiciones y del folklore. Un cierto anti intelectualismo impregna todo ese movimiento, que busca el substrato metafísico en una identificación con fuerzas telúricas, instintivas y que fácilmente lleva a un cierto panteísmo. 4.

2.- Visión pedagógica del movimiento scout.

Hemos reflexionado sobre el carácter de "movimiento juvenil" del scoutismo, privilegiando la dimensión social. Es tiempo de acercarnos a su realidad pedagógica. Bansard de Fays en Del Juego a la Vida utiliza la expresión movimiento de educación para identificar lo esencial del scoutismo (pag.26). (Cómo entender esta esencial connotación de nuestro movimiento?

Nuestra hipótesis es que si se considera a la juventud como una forma peculiar de ser humano, con una sustentación en sí misma y no sólo como tránsito hacia otro estado, y se reconoce en ella, una gama de valores dignos de cultivarse a lo largo de toda la vida, entonces tenemos una realidad que en si misma puede ser asumida por la pedagogía.

Esta realidad pedagógica del scoutismo ha sido reconocida universalmente. Andrés Bansart (1967) dice: "Los jefes deben darse cuenta que la fuerza y la originalidad del scoutismo es que se responsabiliza del muchacho a los 8 años y lo lleva hasta la entrada en la vida adulta sostenido por una misma pedagogía" y luego sintetiza esta pedagogía del siguiente modo: "Unidad del autor (Baden Powell), la unidad de sujeto (el mismo muchacho que se encuentra en su progresión en distintas ramas del mismo Movimiento), la unidad del espíritu (hacer humildemente lo mejor para estar siempre listos para servir)".

Para él la unidad pedagógica consiste en captar y educar todas las formas de sueño y de idealismo por tres métodos adaptados a las posibilidades de la edad: 1.- Hacer entender al niño que la ley scout es la ley del juego. 2.- Tratar de introducir la ley scout en toda la vida. 3.- Efectuar ciertos cambios en la perspectiva. Hay que hacer resaltar bien la progresión.

"la unidad del método que se puede resumir en tres principios que se encuentran en cada rama: 1.- Auto educación "progresiva" 5, es decir, buscar en el muchacho sus cualidades para estimularlo a hacer él mismo su educación; 2.- La explotación hábil de las tendencias y gustos del muchacho; 3.- Combinación constante entre el ambiente y la influencia del educador." 6.

Procurando hacer nuestro propio aporte a la calidad pedagógica del scoutismo, propongo que centremos nuestra atención sobre los siguientes ámbitos valóricos:

a) fidelidad h) ansia de lo sublime
b) libertad i) aventura y búsqueda
c) servicio j) poder del símbolo
d) autoeducación k) poder del contexto
e) juego
f) cohesión grupal
g) hermandad universal

a) La fidelidad.

"El scout es digno de confianza".
"El scout es leal" (Ley, arts. 1 y 2).

Henos aquí en la base de la experiencia de B.P. De pronto se da cuenta de que puede entregar responsabilidades reales y grandes a los jóvenes y que ellos las asumen con seriedad y sentido de la responsabilidad.

Con enorme visión prepara un escenario en que los jóvenes son invitados, libremente, a adherirse a unos altos valores de servicio, entrega y trabajo. El nexo es una promesa con caracteres bautismales: "por mi honor y con la gracia de Dios".

Se trata pues, de la sacralización de gestos que los jóvenes realizan todos los días en el grupo de pares, en el equipo de fútbol, en el curso del colegio. No existe joven que no reaccione positivamente ante una muestra de confianza y luego se juegue por cumplir. En efecto, no hay fuerza más vinculante que la confianza que en mi se deposita.

La lealtad, valor tan acendrado en el joven, es tomado en cuenta como parte de una ley, cuyo acatamiento se promete, dando forma a un modo de vivir basado en fidelidades que van más allá de lo pragmático y oportunista. Algo del aliento de la vieja caballería medieval llega hasta nosotros.

No obstante la pedagogía ha ignorado esta virtualidad. Con excepción de unos ensayos de contratos educacionales, nuestro sistema es en la práctica cohercitivo y parte de la base que el niño es un ser lábil y débil, que debe ser conducido con firmeza.

b) La libertad.

"El scoutismo: un camino de libertad". (Forestier, 1962).

La libertad es en sí un valor, ya que es la cualidad de un acto personal que naciendo desde dentro del sujeto y no impuesto desde afuera, lo vincula al bien. También lo es el deseo vehemente de ser libre, en el sentido de la auto realización, del despliegue pleno de las posibilidades de vida, en ese camino de la "formación paulatina de un plan de vida".

Fortalecimiento de esa ansia, acondicionamiento de situaciones en las que efectivamente se pueda ejercer, son tareas pedagógicas. Como alguien decía: hay dos aspectos de la libertad, libertad "de" unos lazos y limitaciones y libertad "para" algo. Estamos en un tema apasionante, lleno de resonancias pedagógicas. Se trata de las tareas básicas del ser humano: ser alguien en "lo abierto" (Heidegger, 1970), en el terreno donde uno se juega sólo. Recuerdo, después de un terremoto, a un scout de no más de 12 años, solo, a cargo de la recolección de ayuda de un gran supermercado. Era su hoy, pero, era también su escuela de vida. Nunca podría olvidar esa tarea, asumida con honor.

Se trata por tanto de una meta educativa y al mismo tiempo de una cualidad del ambiente que forja el movimiento. Algo que cuesta enormemente a los mayores ya que todo el sistema social está construido más bien con los materiales de la desconfianza, de la vigilancia, del apoyo jurídico.

Formar una personalidad libre y fuerte, capaz de reaccionar contra la masificación y la comodidad de la moda. Alguien que juegue en la vida como líder y no como sujeto pasivo. Esa es la gran aspiración del método scout.

c) El servicio.

Que los jóvenes aspiran a ocupar un lugar en la vida mediante el desempeño de un oficio, profesión o rol, es algo que los psicólogos de la edad juvenil tienen claro. El problema es que los adultos postergan desmedidamente esa entrada al mundo de las responsabilidades. Como dice un "especialista": la juventud consiste en una "moratoria", en que nada serio se puede esperar de alguien que todavía "no está preparado".

Pues bien, la genialidad del fundador, radica en que tuvo fe en que los jóvenes pueden estar preparados para un servicio real y efectivo. En una primera etapa los enroló como scouts (en inglés: "adelantado en las líneas enemigas", "alguien que explora el camino para que otros avancen), pero luego, situó ese "servicio" en un contexto cívico o civil, amplio.

La idea del servicio como realización personal, es una de las más potentes y hermosas del scoutismo y se vincula con altos valores de la herencia cristiana. El dar sin esperar recompensa es evangélico (Jesús dice: que tu mano izquierda no sepa lo que da tu derecha, Mateo, 6, 3).

Esta idea, tan clave y central no tiene un lugar en nuestra pedagogía, intelectualista, pragmática y tantas veces competitiva. Entre nosotros son pocos los modelos pedagógicos que incorporen la solidaridad como idea fuerza, la ayuda de unos jóvenes por otros como consigna. He aquí pues una fuerza pedagógica innegable. Al mismo tiempo, al vincular la idea del servicio con la de la responsabilidad, surge una nueva concepción del liderazgo, que es típicamente cristiana y scout. Para un muchacho de catorce años, ser jefe de patrulla, es ante todo un servicio a sus scout.

d) Auto educación.

Convencer a un muchacho de que su educación sólo es posible si pone mucho de su parte y se compromete con ella, es un logro educativo de gran magnitud. Y sin embargo, es algo diario en el método scout. Formar en la libertad para aspirar a los grandes valores y horizontes es la base del método.

En palabras de Bansard "El juego scout y la conversión de este juego en la última etapa, tienen siempre como característica esencial ' hacer de cada niño, de cada ser humano, el agente de su formación 'El fundador del scoutismo repetía que los educadores tienen que 'apasionar al niño por su propia formación'. Esta idea básica provoca distintas reglas claves del método. Si el educador adopta esta autoformación, si cree realmente en la 'educación del muchacho por el mismo muchacho' va a promover, lógicamente, el sistema de confianza, etc." 7.

En la jerga actual de la psicología, este traslado de la responsabilidad pedagógica, al mismo sujeto, pone el "locus de control" en el mismo muchacho, con el resultado que conocemos.

El desafío está en conciliar esa autoeducación con la vida de consejo que es apertura y aceptación de la sabiduría de otros. Desde el lobato al rutero, el scout ser un hombre abierto, observador, amante del diálogo.

e) El juego.

"El juego es para los muchachos la actividad más importante. Jugando les enseñamos pequeñas cosas que les harán capaces de realizar seriamente cosas grandes cuando llegar el momento". (B.P. El Libro de los Lobatos).

La vida humana sería ininteligible sin lo lúdico. El hecho real es que los seres humanos juegan todo el tiempo. Estos juegos pueden denominarse ritos, ceremoniales, usos y costumbres. La vida de los seres humanos se parece mucho más a una elaborada liturgia que a otra cosa. Esos juegos son absolutamente esenciales. Ya lo decía Saint Exupery: "Tu no te comunicas sino por un ceremonial". 8.

Estamos sin duda ante otra dimensión pedagógica innegable: la vida es juego, y el juego es una forma de prepararse para ella. Y, como lo han destacado Huizinga, Schiller y Fröebel, el juego es una actividad vital que combina en forma equilibrada factores cognoscitivos, afectivos y comportamentales. De aquí su enorme fuerza educadora.

Si, ahora nos preguntamos acerca de lo que esencialmente es un "juego", concebido como tal, y no meramente una actividad seria que podría considerarse como juego, podríamos decir que lo propio del juego es crear un espacio de significación en que los parámetros habituales dejan de tener vigencia y se entra a otra esfera en que los actores pueden recrear sus personajes, reinventarlos, ensayar nuevas aproximaciones y por ende, no sólo "entre-tenerse", sino aprender sobre sí y sobre los demás. El juego por lo tanto tiene una calidad poética y mágica, y por ende mítica, indudable y por esencia es lo no-instrumental.

Si bien, tal vez en sus inicios (léase B.P.), se pudo pensar en un enfoque instrumentalista del scoutismo, este movimiento tal como lo hemos perfilado, a partir de su versión francesa, no lo tiene en absoluto. No concebimos el scoutismo como preparación para otra cosa (aún cuando no deje de serlo), hay un "ahora" en la vida del joven que vale y debe ser vivenciado. Toda la gracia del profesor de la película de La Sociedad de los Poetas Muertos, radica en que ese hoy de los jóvenes, los hizo sentirse valiosos.

En una época en que el movimiento toma en sus manos tareas en el orden civil, como campamentos, acciones de servicio, etc., no podemos dejar de mantener como algo muy distintivo esta realidad pedagógica del juego.

Tal vez el juego, sea lo que puede salvar al scoutismo de los peligros de una instrumentalización política, bélica o económica, que ha llevado a otros movimientos de juventud a su perdición.

f) La cohesión grupal.

Los movimientos juveniles han tenido una característica: la fuerte cohesión intra-grupal y como correlato el distanciamiento respeto de otros grupos generacionales. Lo vemos en nuestro entorno chileno al contemplar grupos de jóvenes que son esencialmente grupos de pares (poblacionales, deportivos, estudiantiles). Sin excepción generan su propio estilo, sus propios códigos y edifican su identidad a partir de mecanismos de oposición respecto del mundo adulto.

Esta es pues, también una de las características sociales y pedagógicas del movimiento scout. Se trata de una actividad guiada por jóvenes y para jóvenes. En eso radica una buena parte de su éxito. Y he aquí un rasgo verdaderamente genial de B.P. que asume los valores de ese descubrimiento social del joven y lo hace parte de su visión pedagógica.

Lo original de la cohesión grupal del joven scout radica en que los elementos cohesionantes son altos valores, un conjunto de símbolos y ritos y un proyecto de vida. En la base de esa adhesión operan realidades humanas básicas: la amistad y el ejemplo.

Ahora bien, es fácilmente perceptible la dimensión pedagógica de esta estrategia del Movimiento. Y hablamos de pedagogía, porque el influjo de los pares y de los muchachos mayores, jefes, es evidentemente formador. B.P. lo captó claramente, aprovechando una realidad desconocida por la mayoría de los teóricos de la pedagogía.

g) La hermandad universal.

He aquí un rasgo extraordinario en la visión pedagógica y humanista de este inglés multifasético y visionario: formar a los niños y jóvenes en la fraternidad más allá de toda frontera y ser, por lo mismo, agentes de paz y comprensión.

Si recurrimos a la historia de la cultura llegaremos hasta los estoicos, quienes varios siglos antes de Cristo concibieron como innegable esta igualdad básica de todos los seres humanos, siendo de paso esta idea, la que hizo posible el estilo de gobierno del Imperio Romano. No obstante, es el legado cristiano el que da a esta certeza toda su fuerza: todos los hombres son básicamente iguales, por que todos son criaturas y llevan el sello de la imagen de Dios sobre sí y son hijos del mismo padre. ("El que hace llover sobre justos y sobre injustos", Mateo V, 45)

Pues bien, los niños lo entienden fácilmente y en el lenguaje universal de la infancia y de la juventud, las distintas lenguas casi no son obstáculo. De aquí surge la posibilidad de una pedagogía del encuentro y acercamiento con otros seres humanos, y a través de ellos, con sus culturas. ¿Quién podría negar la fuerza pedagógica de esta dimensión del movimiento?

h) El ansia de lo sublime.

Si existe una edad en que se sueña, en que todo parece posible, en que prevalece la seguridad de que el fracaso de otros no es signo de nosotros no podamos tener éxito, esa es la edad juvenil. Siempre que,... y esta es la condición, de que ese joven tenga una autoestima sana y positiva y que haya tenido la posibilidad de experimentar la confianza que otros tienen en su persona.

El derrotismo, el sentido negativo de la vida, o, simplemente la falta de proyecto, es característico de jóvenes que pertenecen a sectores golpeados por una gran deprivación social, cultural o económica. Es también parte del perfil de aquellos jóvenes a los que la familia y el colegio no han dado oportunidad alguna de aspirar a algo grande y único.

Ahora bien, lo normal, es esa aspiración a lo grande, bello, "sublime", arriesgado. Y es, sin duda, esta fuerza un aspecto motivacional de enorme importancia para el esfuerzo educativo.

Esta extraordinaria riqueza de la juventud ha sido reconocida por la Iglesia en las palabras de S.S. Juan Pablo II (1985): "la juventud por sí misma (prescindiendo de cualquier bien material) es una riqueza singular del hombre, de una muchacha o de un muchacho, y en la mayor parte de los casos es vivida por los jóvenes como una específica riqueza". Esa riqueza se expresa en la pregunta que el joven rico le hace a Jesús: "(¿Qué he de hacer para alcanzar la vida eterna?". Toda el ansia de inmortalidad, de altos logros y valores imperecederos est condensada en ese llamado. 9.

i) Aventura y búsqueda.

¿Qué cosa más característica de la juventud que el deseo de la aventura, el riesgo y la búsqueda de lo maravilloso? Se trata de uno de los rasgos centrales de lo humano de todos los tiempos.

Las imágenes del peregrino, morral al hombro, del navegante, del expedicionario en los desiertos o en los polos, son imágenes arquetípicas que han moldeado la imaginación de múltiples generaciones.


El salir del confort de la casa, del recinto seguro de la ciudad, para exponerse en lo abierto, al viento y a la lluvia, para encontrar lo inesperado, lo fortuito, son experiencias definitivas y moldeadoras del alma juvenil. Mucho más tarde, cuando llegue la adultez constituirán una reserva espiritual de enorme potencial.

¿Cómo dudar de la fuerza pedagógica de este rasgo? Toda una ascesis de "lo necesario", del desapego, de la apertura a lo nuevo y maravilloso, se vincula a esta experiencia. Por otra parte (qué sería de una humanidad amurallada y encerrada en sus viejas rutinas, sin una juventud capaz de arriesgarse?

El "Mito de la Frontera", viejo como el hombre, tiene un alto sentido pedagógico. En todas las épocas los seres humanos han buscado sobrepasar esas fronteras, más allá de las montañas, más allá del horizonte, más allá de lo conocido, más allá tal vez, de uno mismo.

j) El sentido del símbolo.

Los ritos y los símbolos son absolutamente necesarios para los seres humanos. Y el niño y el joven los necesitan y viven intensamente. Ya lo dijo Ernst Cassirer, "el hombre es un animal simbólico" 10 y mejor que él, lo expresó Saint Exupery: "porque el alimento esencial no le viene de las cosas, sino del nudo que ata las cosas". 11.

Esta alta capacidad imaginativa simbólica, que los jóvenes poseen, es un potencial motivador importante desde el punto de vista pedagógico y el movimiento scout ha sabido incorporarla en su método. Esos símbolos, no sólo son el uniforme, las banderas y los pañuelos. También son el campamento, el fogón, la promesa, la buena acción, el silencio en la noche, la obra bien realizada, la obediencia, el respeto a los mayores, las leyendas de la tropa, la partida del rutero.

Superando un intelectualismo estéril, el movimiento scout se anticipó a una pedagogía de la imagen y del símbolo. Sin desdeñar la palabra, la vida scout está hecha más de imágenes, símbolos y ritos que de palabras. Es la asunción de una visión más cercana a lo vital, siempre integradora, holística, y ecológica.

El movimiento scout, fiel a una de las ideas inspiradoras de los "movimientos de juventud" ha dado importancia a este aspecto. El símbolo, los ritos compartidos por un grupo selecto, cuyo sentido es desconocido por los que no están iniciados, tienen alta significación y contribuyen a la coherencia del grupo. 12.

k) Valor del contexto natural y del contexto artificial.

El scoutismo es un movimiento formador que utiliza desde sus inicios a la naturaleza como un poderoso aliado. Sacar al niño de su ambiente urbano organizado por los adultos y llevarlo al medio natural del bosque, de la montaña o del mar, es literalmente descontextualizarlo para darle la oportunidad de recrear, innovativamente un entorno adaptándose a ese nuevo contexto.

Esta experiencia es múltiple. Por un lado, al perderse la seguridad del medio habitual, se produce una suerte de purificación y desnudamiento que lleva, obligatoriamente a una nueva actitud, más auténtica. Nosotros sabemos, que los niños se muestran tales como son, en un campamento. Es decir se les da la oportunidad de ser ellos mismos.

Por otro, el contacto con la naturaleza lleva implícita toda una pedagogía. En efecto, adaptarse al ritmo natural, respetar las exigencias de los diferentes medios, requiere de mucha humildad y paciencia. Todo el que haya ascendido una montaña, sabe que la montaña no se entrega sino al que cumple con ciertas reglas básicas. Entre ellas la sabiduría de "lo necesario", la complementariedad y necesidad de los compañeros de cordada, etc.

Es decir, que hay una pedagogía que se despliega según sus propias leyes, al contacto con el medio natural. (El gran antecesor de esta educación es Pestalozzi). Para no abundar sobre otros aspectos tales como el cuidado y servicio del medio natural y el compromiso con la causa ecológica. El scout est y estar en la primera línea de los defensores del Medio Ambiente. Lo cual no significar renunciar al medio artificial de la ciudad. Lo distinto ser que su retorno a la ciudad, desde la naturaleza, ya no ser el mismo. La vuelta a casa nunca podrá ser como antes; se ha producido una "conversión" hacia nuevos valores y se comienza a vivir una nueva ética.

De este modo el movimiento se inserta en una concepción de la relación hombre-mundo que podríamos llamar ecológica y que reconoce la presencia en el medio ambiente de un conjunto de mensajes educativos. Eso que en la actualidad se denomina Curriculum Oculto. Al hacerlo se demuestra como precursor de muchas ideas modernas en educación.

Conclusiones.

Hemos revisado algunos aspectos de la pedagogía scout válidos especialmente para el mundo juvenil, pero que por su valor universal pueden informar la vida de adultos que se han formado en su seno. Todos ellos se han vinculado con la idea de Movimiento, cuyas virtualidades hemos tratado de destacar.

Su concepto de educación, sus metas formativas, el tipo de relación que fomenta, la proyección hacia la vida que supone, se entroncan con una amplia gama de modelos pedagógicos antiguos y modernos. En muchos casos el scoutismo aparece como anticipándose a la pedagogía contemporánea y en otros recoge lo mejor de esa experiencia.

Lo curioso es que si lo encasillamos, y decimos por ejemplo que están la línea de la Escuela Nueva de Dewey, Decroly, Montessori otros, afirmamos algo innegable, pero dejamos mucho afuera. El movimiento es más que eso. Si decimos que su pedagogía del juego se emparienta con las concepciones de y de Schiller no erramos, y sin embargo hay más que eso. Decir que la pedagogía scout es una pedagogía activa es completamente cierto, pero insuficiente. En una época tan influenciada por la tecnología veo como el movimiento integra enfoques pedagógicos tecnológicos. Admito que es legítimo, pero cuidado con "reducir" la potencialidad pedagógica del movimiento a esa dimensión. En fin, llegamos al terreno de la Pedagogía Comparada, y eso nos llevaría más lejos de lo que esta ponencia podría sostener. 13.


La gran pregunta que surge es ¿Cómo es posible que un medio tan poderoso para formar jóvenes esté tan ausente en los centros formadores de profesores? Es difícil responder claramente. El hecho singular de haber catalogado estas actividades dentro de lo "extraprogramático" es tal vez explicación de minusvalía. Por otra parte el "Sistema Educacional" que hemos conocido está estructurado en el polo opuesto al sistema scout. Entre ellos se plantea la misma lejanía típica entre los movimientos de juventud y las formas institucionalizadas de vida cívica. Pero es dable esperar un futuro encuentro. He aquí una meta que no podemos abandonar quienes trabajamos en la universidad: hacer presente el método y los valores scout en la comunidad universitaria. Esta primera JORNADA UNIVERSIDAD SCOUTISMO es un buen signo de ello.

Otros textos utilizados.

Polain, Roberto. Educar para la libertad. Ed. Universitaria. Santiago 1977.
Valenzuela F., Alvaro: El despertar de la vocación pedagógica. Reflexiones acerca del rol de scoutismo en la génesis de vocaciones con orientación pedagógica, Cuadernos de Educación (CIDE), Santiago, Mayo 1978.

Viña del Mar, 21 de Mayo de 1994.

Publicado en Perspectiva Educacional, UCV, Nº 25, Julio 1995. y en Revista de Educación, Santiago, Nº 222, Noviembre de 1994.