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INSTITUTO DE EDUCACION
UNIVERSIDAD CATOLICA DE VALPARAISO

LOS LIMITES DE LO HUMANO
UNA PERSPECTIVA EN OPTICA DE EVOLUCION


DR. ALVARO M VALENZUELA FUENZALIDA


Trabajo presentado al
VII ENCUENTRO INTERNACIONAL DE ESTUDIOS CLASICOS
31 Julio - 05 Agosto 2000

Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación.
Santiago de Chile.


Viña del Mar, Abril de 2000.

1.- Lo humano como totalidad en el ámbito de lo Total


La idea de que cada ente con características de substancia posee una naturaleza es uno de logros de la filosofía griega y en particular de Aristóteles. En cada uno de esos entes a la pregunta sobre su ser, su esencia, se adjuntaba otra relativa al principio de su operar, de su despliegue en el ser, esa instancia era su naturaleza.

La naturaleza era el principio vital que aseguraba a lo largo del tiempo la ontogénesis del ente, dando continuidad a los cambios que a lo largo de su vida experimentaría. Todo cambio se daba dentro de los límites de esa naturaleza. Más allá estaba lo sobrenatural o lo contra natura o extranatura. Desde un punto de vista metafísico su idea del ser era fixista, más aún el verdadero ser , basaría su perfección en su calidad de Primer Motor Inmóvil. El cambio y el movimiento estaban fundamentalmente referidos al movimiento local. No obstante, Aristóteles se interesó por el fenómeno de la Vida, pero no tuvo categorías adecuadas para investigarlo.

La discusión acerca del valor del concepto de naturaleza ha cruzado el piélago que nos separa de los griegos y ha llegado hasta nosotros sin que haya perdido su fuerza. No obstante nuestro contexto científico es claramente diferente. Pues bien, dentro de ese nuevo contexto está el concepto de Evolución. No es posible rechazar hoy la evolución de las especies como una hipótesis desprovista de valor. Incluso quienes en un primer momento se opusieron a ella por motivos religiosos, hoy le dan carta de ciudadanía.

Hoy día no es posible excluir a los seres humanos de la Teoría de la Evolución, referida. Ellos son una rama dentro del Arbol de la Vida, un Phylum con numerosas arborescencias cuyas intrincadas relaciones aún no nos son completamente conocidas. Lo claro es que el Hombre ha sido sujeto de una evolución que se hunde en el pasado de a lo menos cuatro millones de años y que más atrás se prolonga en las ramas del arbol de la vida en el tronco primate y mamífero.

La ciencia está estudiando estos fenómenos utilizando los métodos de la Paleontología, pero también de la Paleobiología, así como de otras Ciencias Auxiliares como la Genética. De modo que lo que era sobre todo meticulosa descripción anatómica de los cambios intraespecíficos, se ha convertido en agudo análisis de los cambios a nivel del código genético.

Este horizonte de hallazgos, plantea a los estudiosos de lo Humano, varias preguntas , directamente relacionadas con este VII Encuentro Internacional :

• Cuando hablamos de todo el hombre ¿ estamos pensando y considerando nuestros antepasados fósiles ?
• Cuando incluimos a nuestros ancestros ¿ colocamos un límite más atrás del cual ya no tendríamos hombres sino homínidos o tal vez humanoides ?
• La Totalidad de lo humano, ¿ incluirá a seres inteligentes que habitan en otros lugares del espacio?
• Si en lugar de mirar hacia atrás, pensamos en el futuro, ¿ Qué cambios en la morfología de los seres humanos estaríamos dispuestos a aceptar, para seguir hablando de humanos ?
• Y, si en la perspectiva de otros mundos habitados, de pronto y como es altamente posible, fuéramos visitados por formas inteligentes y libres, ¿estaríamos dispuestos a llamarlos humanos?

Todo lo anterior tiene como consecuencia que la pregunta por todo el hombre, deba ampliarse a la pregunta sobre lo humano en una doble perspectiva temporal y espacial. Hacia atrás y hacia adelante en el tiempo, en el contexto espacial del planeta que conocemos y en el de otros mundos más allá de nuestro hogar terrenal.

A nuestro entender estos interrogantes caben en un Encuentro de estudios Clásicos, particularmente porque el desafío que implican no fue desconocido para la antigüedad clásica. En efecto, para la civilización del Mediterráneo, altamente desarrollada, representó un enigma el comprobar que allende sus fronteras vivían seres muy diferentes, en lo formal y en lo cultural. Para un romano culto y refinado, un bárbaro del norte de Europa, habitante de pantanos, que hacía la guerra desnudo, o bien un pigmeo del Africa Ecuatorial , eran tan diferentes como lo podría ser un moderno ETE. Y, sin embargo acuñaron una sola palabra para denominarlos : homo, hominis. Y, es probable que este hecho lingüístico haya tenido más trascendencia que la normalmente reconocida y haya sido parte del enorme éxito en la integración de numerosos pueblos al Imperio.

A nuestro juicio la pregunta sobre todo el hombre, no puede ignorar la pluralidad de formas que lo humano ha revestido en el pasado, que reviste en el presente y que sin duda revestirá en el futuro. Todo lo cual no significa prejuzgar en lo referente a la esencia de lo humano, en lo que concierne a su naturaleza profunda. Más aún, esa pregunta sobre todo el hombre, no se puede formular sin referencia al carácter evolutivo, de la realidad, no sólo de la material en general, sino de la humana en particular . Es decir que no sólo se establece que ha habido cambios a lo largo de la historia en cuanto a formas humanas, sino un movimiento orientado hacia algo. De inmediato, el tema del Final, aparece en el horizonte de lo Humano. Si la Humanidad aparece en el curso de una Historia, y ella misma converge hacia un punto, la pregunta sobre todo el hombre, debe incorporar , ese punto, ese final.

Más aún, en la perspectiva de una ligazón completa de todo el fenómeno, unido, no sólo por cadenas, propias del azar, sino llevado en una deriva, hacia formas más complejas, centradas y probablemente personalizadas, la idea de una Totalidad, que dé razón de todo el fenómeno ; no sólo de aquellos físicos, y biológicos, sino psíquicos, o si se quiere espirituales, se hace ineludible.

Esto es lo que a nuestro juicio ha hecho con gran maestría un lúcido pensador del siglo XX, Pierre Teilhard de Chardin, cuyo pensamiento pretendemos presentar brevemente. Para los efectos de esta ponencia, pues, seguiremos la línea de un hombre que hizo de la idea de Totalidad uno de sus referentes fundamentales. Todo el Hombre en Todo el Universo. El Hombre microcosmos que refleja todo el Universo y de algún modo lo comprehende.

2.- Un maestro de la Evolución.

Estamos escribiendo y hablando de Pierre Teilhard de Chardin, (1881- 1955), nacido en Sarcenat, Francia, sacerdote jesuita, paleontólogo , apasionado, sin embargo, por el futuro. ¿Cuáles fueron sus ideas sobre la naturaleza humana y cómo entendió el fenómeno de la Evolución ?

Para los hombres de su época, Teilhard de Chardin fue considerado como un científico claramente alineado entre los partidarios de la Evolución. Mas aún, para muchos su evolucionismo no sólo se limitó al plano de las Ciencias, sino que se hizo presente en su filosofía y en su teología.

a) Su idea de evolución.

Sin duda que el Teilhard estudiante de Geología y de Paleontología, se formó en un ambiente científico, en el que las teorías de Lamarck (1744-1829) y Darwin (1809-1882), ya eran generalmente aceptadas. El modo corriente de referirse a esas teorías era usando el término transformismo. Pues bien, ese Transformismo caracterizado, según Teilhard , por “el recurso a la adaptación natural y a la herencia” , dando como resultado series lineales y continuas, debió ser superado por una concepción más compleja. Así al final de su vida, cuando ya estaba en el plano de una síntesis cada vez más abarcadora dice: “el darwinismo y el transformismo no tienen sino un interés histórico”. De este modo hace su aparición la cohorte de los neo-lamarckianos, y los neo-darwinistas y luego, la de un tipo de científicos que dejando esas categorías, avanzan a una concepción sistémica y totalizante

¿Cuál es el nuevo enfoque que abraza nuestro autor? Procuraremos dar respuesta usando los textos de Teilhard sobre el tema. Pues bien, la primera conclusión que surge de esa lectura es que el transformismo teilhardiano deja el campo exclusivo de las Ciencias de la Naturaleza para adquirir caracteres ontológicos, es decir referidos a lo real en su mayor amplitud. De este modo ya no cabe hablar propiamente de transformismo, sino que hace su aparición la Idea de Evolución. ”La evolución ya no es, y esto desde hace mucho tiempo una hipótesis, ni tampoco un simple método : en realidad lo que representa es una dimensión nueva y general del Universo, que afecta, por tanto, a la totalidad de los elementos y de las relaciones del Universo”.

La Idea de Evolución, significa en primer término aceptar “el hecho de una ligazón física entre los vivientes”, de tal modo que “los acrecentamientos sucesivos de la vida pueden ser objeto de historia”, esto significa reconocer el hecho de un “encadenamiento en lo real” y ahí mismo (40): “reducido a su esencia el transformismo no es una hipótesis. es la expresión particular, aplicada al caso de la vida, de la ley que condiciona todo nuestro conocimiento de lo sensible: no poder comprender nada en el dominio de la materia, como no sea bajo la forma de series y de conjuntos”.

Consecuencia inmediata: la Sistemática, como ciencia adquiere una vigencia nueva. “Todo se clasifica: por tanto todo se mantiene la masa gigantesca formada por la totalidad de los seres vivientes no constituye una asociación fortuita o una yuxtaposición accidental; constituye un agrupamiento natural, es decir, un conjunto físicamente organizado” y luego “hasta ahora sólo se ha hallado una sola manera de explicar la estructura del Mundo viviente descubierto por la Sistemática, y es ver en ella el resultado de un desarrollo, de una evolución”

Uno de los textos más completos y relativamente tardíos sobre el tema de la Idea de Evolución, es Sur les degrés de certitude scientifique de l’idée d’evolution, Roma, Nov. 1946 . Encontramos una sistematización del uso del término en tres sentidos, que en cierto modo reafirman lo ya dicho por nosotros.

1°. “Todo objeto, todo acontecimiento en el mundo, tiene un antecedente que condiciona su aparición entre los otros fenómenos. Nada aparece históricamente sino por la vía del nacimiento, de tal manera que cada elemento en el Universo es, por algo que le es propio, un anillo de una cadena irrompible que se prolonga hasta perderse de vista hacia atrás y hacia adelante.

En este nivel de generalidad, en que “evolución significa simplemente, organicidad de la Malla (Etoffe) del Universo, en este nivel insisto, no basta hablar de certeza, hay que hablar de evidencia”.

2°.”La evolución como deriva simultánea hacia la complejidad y la conciencia : todo el fenómeno de la Vida” . Para Teilhard esta afirmación está suficientemente probada por la ciencia.

3°.Evolución también se refiere al movimiento en cuanto orientado a algo, hacia una cumbre (sommet), hacia una ultra síntesis. En este plano “dejamos el terreno firme de lo cierto, pero con la satisfacción de encontrarnos, finalmente, delante de lo que crucial en el problema de la evolución”.

b) Consecuencias de su idea de Evolución.

Idea de Creación.

Frente a los dos modos como los escolásticos entienden el cambio : la creación y la transformación (ex potentia subjecti), Teilhard propone un tercero : la transformación creadora: “es la creación que utilizando (se servant) un ente creado pre-existente, lo hace crecer como un ser completamente nuevo” “La creación entendida así, no es una intromisión periódica de la Causa Primera: es un acto coextensivo a toda la duración del Universo. Dios crea, desde el comienzo de los tiempos, y vista desde adentro, su creación (aún la inicial?) tiene el rostro de una Transformación”. “Ya que la creación continua a cada momento, en función de lo que ya existe, nunca hay un acto, hablando con propiedad, de nihilum subjecti, a menos que se considere al Universo en la totalidad de su duración a través de los siglos”. .

Lugar del hombre en la naturaleza

El hombre no es una excepción a la estructura evolutiva del Universo. El también ha nacido de una materia pre-existente y está en íntima unión con todas las fuerzas de lo real. “Aún cuando no hubiésemos hallado fósil humano alguno, sería seguro, no obstante, el nacimiento del hombre a partir de formas pre-humanas - por lo que sabemos de la derivación universal de todos los vivientes los unos a partir de los otros”.

Sin embargo, la aparición del hombre no es un hecho banal, representa una discontinuidad de primera magnitud ,una “discontinuidad de primer orden, comparable a la primera aparición de los seres organizados”, “es un nuevo estado de vida manifiesto en la naturaleza”, “con el Hombre y en el Hombre, la Vida ha cruzado un umbral” .

Dios y Cristo.

La cosmovisión evolutiva de Teilhard se cierra en su ápice en una nueva forma de reconocer a Dios y correlativamente a su Hijo en Cristo. Dios aparece como “El Dios de la cosmogénesis”, es decir, Dios visto como un “Punto de Encuentro ( Foyer) o Principio Animador de una creación evolutiva.

Si ahora nos referimos a Cristo, a la luz de la Idea de Evolución, éste aparece como el polo de atracción presente y al mismo tiempo final de todo el proceso evolutivo. Es el Punto Omega, esto significa un ajuste a la Cristología tradicional: “Es preciso poner de acuerdo la Cristología y la Evolución” . “Por la misma presión de los hechos, es el momento de volver a una concepción más física y orgánica de la Cristología” (Ib. 108). “Creo que el Mesías que esperamos todos, sin duda es el Cristo Universal, es decir, el Cristo de la Evolución” (ib. 113).

Finalmente citamos un texto clásico en que el concepto de evolución es la clave que reúne a todos los elementos. Se trata de una obra solicitada por M. Bruno Solages en 1934: Comment je crois .


Creo que el Universo es una Evolución
Creo que la Evolución va hacia el Espíritu
Creo que el espíritu se perfecciona en lo Personal
Creo que lo Personal Supremo es el Cristo Universal.

3.- Una nueva perspectiva acerca de la Totalidad Humana.

La sabiduría que habita en un Centro de Estudios Clásicos como el de la UMCE, es un patrimonio inestimable en cuyo seno cabe plenamente la perspectiva planteada en las ideas que hemos expuesto. Aún cuando para algunos fuera discutible el sentido orientado de la deriva cósmica, no dejaría de ser verdad que los estudios sobre el hombre, no podrían dejar de considerar tanto los humildes orígenes, como sus postrimerías.

En los próximos siglos, los avances científicos y tecnológicos, requerirán de los humanistas, nuevos instrumentos conceptuales para incorporar cambios aun inimaginables. La exploración y colonización del Espacio Profundo, exigirá una idea de lo humano, que apoyándose en el patrimonio de la Humanidad de hoy, haga posible entender el futuro, como parte de esa misma historia.

En la medida en que la Humanidad se haga cada vez más dueña de su destino ( cambios morfológicos, manejo del código genético, prolongación de la vida, etc) será preciso eso que en el siglo pasado se mencionó como un suplemento de alma. No por ser más dueño de sí, el hombre dejará de ser una pequeña creatura interpelada por el Misterio Insondable de la Realidad. En ese contexto, la dimensión religiosa de la vida , siempre fundamental, tendrá una vigencia aún mayor. Unida a ella, pero conceptualmente diferente, el sentido moral de la vida, la dignidad irrenunciable y sagrada de cada ser humano, serán cada vez más indispensables. La vida humana en la presencia de Dios y en la certidumbre de una consumación en la que lo divino asume dimensiones cósmicas, deberán ser parte de lo que , tanto los que se queden, como los que emprenden viaje a los lejanos planetas de otros sistemas solares, requerirán tener muy claro.

Viña del Mar, Abril de 2000.